
La mirada de María es de esperanza… con Ella esperamos en silencio
19 abril, 2025
“Sólo Dios puede dar la vocación”
5 mayo, 2025Alegría, misericordia, esperanza…
Son muchas las palabras que seguramente vienen a nuestra mente al recordar al papa Francisco, pero probablemente estas tres sean de las que más resuenan.
Convencido de que la alegría debe ser el sello de identidad de los cristianos, nos ha invitado numerosas veces a ser discípulos-misioneros a compartir con todos la alegría del evangelio y a caminar juntos como peregrinos de esperanza.
Primer papa americano y jesuita. Fue nombrado papa a los 76 años y durante estos 12 años nos ha dado muchos motivos para la esperanza y la alegría.
Las líneas maestras de su pontificado habían sido ya su motor siendo arzobispo de Argentina donde puso en marcha un proyecto misionero centrado en la comunión y en la evangelización con cuatro objetivos principales: comunidades abiertas y fraternas; protagonismo de un laicado consciente; evangelización dirigida a cada habitante de la ciudad; asistencia a los pobres y a los enfermos.
Esto es lo que nos deja como legado, una Iglesia que es de todos y para todos, una Iglesia en la que todos estamos llamados a ser discípulos misioneros, hermanos de todos y en la que la preocupación por el cuidado de la casa común no puede pasar por alto el cuidado de los hermanos más necesitados.
Una Iglesia, en fin, en la que cada uno mira con misericordia al hermano y hace camino con él como peregrino de esperanza que camina hacia la casa del Padre desde donde Francisco, el papa de la misericordia, la alegría, la paz y la esperanza nos sonríe y vela por nosotros.
Comenzaba su pontificado pidiendo que rezáramos por él, lo repetía constantemente en todas sus intervenciones y ahora somos nosotros los que pedimos su intercesión ante el Padre por nosotros.
Por todo lo que la Iglesia ha recibido a través de su vida y pontificado: ¡Gracias!

