
¡Feliz Novedad!
25 diciembre, 2025Hemos sido llamadas por nuestro bautismo a ser hijas amadas de Dios.
Renovamos nuestra consagración y decimos “SÍ”, agradecidas por sabernos miradas y queridas por Él.
Jesús es impulsado a comenzar su misión por el Espíritu que desciende sobre Él.
También nosotras, cada vez que volvemos a la fuente —a nuestro bautismo, a nuestra llamada— recibimos fuerza nueva, la fuerza del Espíritu, para seguir caminando.
“Tú eres mi hija amada”: Que esa certeza sostenga nuestro “sí” y nuestra oración de unas por otras.

Señor Jesús, que al entrar en las aguas del Jordán abrazaste nuestra historia
entra también hoy en nuestra vida tal como es, con sus luces y sus sombras, con sus búsquedas y sus silencios.
Tú que no tuviste miedo de ponerte a la altura de todos, enséñanos a vivir con humildad,
a reconocer nuestros límites sin perder la esperanza, y a descubrir tu Presencia en lo pequeño.
Haznos escuchar, como aquel día, la voz del Padre que nos llama “hija amada”,
para que esa certeza nos sostenga cuando el camino se hace estrecho y la confianza parece frágil.
Derrama tu Espíritu sobre nosotras, para que renueve lo cansado,
ilumine lo confuso y despierte en nuestro corazón el deseo de servir.
Que, al recordar tu Bautismo, también nosotras nos sintamos enviadas a llevar tu Luz,
a sembrar paz donde haya ruido, y a ofrecer consuelo donde falte alegría.
Quédate con nosotras, Señor, y haz de nuestra vida
un reflejo sencillo de tu Amor que siempre acoge y transforma. Amén.

